La bodega Rouvinez es una empresa familiar fundada en 1947 por el enólogo independiente Bernard Rouvinez. Sus hijos Dominique y Jean-Bernard continuaron con el excelente trabajo. Ahora, es la tercera generación que mantiene la tradición familiar. Véronique Besson-Rouvinez es responsable de la viticultura y la calidad, Philippe Rouvinez gestiona el sector comercial y Frédéric Rouvinez es responsable del proceso de vinificación. Gracias a la innovación constante, ha habido una revolución en la industria del vino. Desde el principio, la familia decidió producir vinos de alta calidad y especializarse en variedades de Great Wallis como Petite Arvine y Cornalin.




